NUESTRA INTELIGENCIA EMOCIONAL: el objetivo y las tareas de las emociones

Nuestra vida emocional es la base de nuestra inteligencia interpersonal, de nuestra capacidad de relacionarnos con los demás de formas creativas y satisfactorias. Como una forma de conocimiento intuitivo, nuestras emociones juegan un papel vital en la comunicación, en satisfacer nuestras necesidades, en la intimidad y el raciocinio. Las emociones llevan consigo una energía e información que tienen el poder de sanarnos y protegernos.
Aprender el rol que nuestras emociones juegan en nuestra salud así como nuestro crecimiento en la sanación de eventos emocionales no resueltos, mejora nuestra habilidad para protegernos de manera saludable, para ser abiertos y seguros.

Con frecuencia vemos las emociones en términos de buenas o malas emociones: regocijo y perdón son buenas, miedo y rabia no lo son, etc. Sin embargo todas nuestras emociones contienen información, cada una con su propio carácter, energía y propósito. Las emociones pueden ser vistas como energías que protegen y fortalecen nuestro cuerpo. Si honramos nuestras emociones, podemos usarlas como un camino para nuestro crecimiento. Cada una de nuestras emociones puede ser vista como una una forma de incorporar un objetivo y para satisfacer una tarea. Los problemas aparecen cuando nos “quedamos pegados” a nuestras emociones, del carecer de un movimiento emocional natural de adaptación, y de proteger el origen de nuestras emociones hacia otros, por ejemplo, al no reconocer nuestra rabia y protegiendo a los otros de ella, o viendo el origen de la alegría y amor como algo que existe en los demás pero no en nosotros mismos. Todos estos patrones causan problemas los cuales llevan a la gente a hacer terapia o a terapia de pareja.

Veamos unas cuantas emociones claves. Una rabia saludable o la complacencia promueven la acción en ser nosotros mismos y el discernimiento, remueve obstáculos para crecer y protegernos al alertarnos de las violaciones a nuestros límites. La rabia ayuda a restaurar nuestros límites una vez que una violación ha ocurrido y a afirmar nuestras necesidades y puntos de vista. Las derivaciones de la rabia tales como los celos, el disgusto, la furia, rabia y odio emanan de la carencia de un movimiento (sin quedarse pegado) saludable de la energía natural llevada por la rabia/complacencia.

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